Órbita retrógrada estable de Bee-Zed

Explican la órbita retrógrada estable del asteroide Bee-Zed

por Amelia Ortiz · Publicada 29 junio, 2017 ·
29/6/2017 de Phys.org / Nature

Los cuerpos coorbitales que giran alrededor del Sol en la misma dirección que un planeta pueden seguir trayectorias (curvas azules con flechas) que, desde la perspectiva del planeta, parecen renacuajos, herraduras o quasi-satélites. Crédito: Helena Morais & Fathi Namouni.

En nuestro Sistema Solar, un asteroide se encuentra en órbita alrededor del Sol en dirección opuesta a la de los planetas. El asteroide 2015 BZ509, también llamado Bee-Zed, tarda 12 años en completar una órbita entera alrededor del Sol. Es el mismo periodo orbital que Júpiter, con quien comparte la órbita aunque se mueve en dirección contraria.

El asteroide con la coórbita retrógrada fue identificado por Helena Morais, profesora de la Universidad Estatal de Sao Paulo (Brasil). Morais predijo el descubrimiento con dos años de antelación. “Es bueno tener una confirmación”, explica Morais. “Estaba segura de la existencia de coórbitas retrógradas. Conocíamos este asteroide desde 2015, pero la órbita no podía ser determinada con claridad y no fue posible confirmar la configuración coorbital. Ahora ha sido confirmada después de más observaciones que han reducido los errores en los parámetros orbitales. Así que estamos seguros de que el asteroide es retrógrado, coorbital y estable”.

Las órbitas retrógradas son raras. Se estima que sólo 82 de los más de 726 000 asteroides conocidos poseen órbitas retrógradas. Por el contrario, los objetos coorbitales con movimiento directo, que se desplazan “con el tráfico”, no son nada nuevo: solo Júpiter va acompañado por unos 6000 asteroides troyanos que comparten la órbita del planeta gigante.

Bee-Zed es inusual porque comparte la órbita de un planeta, porque su propia órbita es retrógrada y, sobre todo, porque ha sido estable durante millones de años. “En vez de ser expulsado de la órbita por Júpiter, tal como cabría esperar, el asteroide se encuentra en una configuración que lesasegura la estabilidad gracias a una resonancia coorbital, es decir, que su movimiento está sincronizado con el del planeta, evitando colisiones”, explica Morais.

[Fuente]

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